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Cynthia Fernández

Nombre: Cynthia Fernández
Cargo: Directora de FA comunicación
Sede: Madrid, España

Desde muy pequeña estuve en contacto con el mundo de la automoción. Mi padre y mi tía trabajaban en Valeo, él como jefe de producto y ella como responsable de comunicación, así que en mi casa era habitual que algunas de las conversaciones familiares giraran en torno a frenos, faros, procesos de fabricación o viajes de negocio. Pero, sobre todo, se hablaba de las personas que daban vida al sector en aquel momento. Crecí escuchando nombres de ejecutivos y profesionales de la posventa española que, años más tarde, terminé conociendo personalmente. Para mí eran figuras casi familiares mucho antes de que entrara a trabajar en este ámbito.

Ese ambiente despertó mi curiosidad tanto por la industria del automóvil como por la forma en que se construyen los relatos, las relaciones y la imagen pública de un sector tan técnico y a la vez tan humano. Por eso, cuando surgió la oportunidad de orientar mi carrera hacia la comunicación automovilística, el paso fue absolutamente natural.

No existe un “día tipo” en comunicación. Los proyectos son muy distintos entre sí, las plataformas se han multiplicado y el ritmo se ha acelerado enormemente. A ello se suma la exigencia de inmediatez de los lectores actuales, que esperan recibir información clara, verificada y atractiva casi al instante. Así que mi día puede transformarse en cuestión de segundos: una noticia de última hora que debe evaluarse, traducirse y distribuirse sin demora; una reacción negativa en redes sociales que exige una respuesta ponderada; una crisis inesperada que obliga a reorganizar prioridades. Son situaciones frecuentes que pueden disparar el pulso de cualquiera.

Por suerte, no todo es urgencia. También existen momentos de calma en los que puedo detenerme a pensar, a crear y a diseñar estrategias más profundas. Aunque trabajamos en tiempos de “información a alta velocidad”, el reto está precisamente en mantener la calidad, la coherencia y la visión de largo plazo. Y esa combinación entre dinamismo y reflexión es, para mí, una de las partes más estimulantes de este trabajo.

Sin duda, no podría hacer mi trabajo sin mi equipo, y muy especialmente sin mi socio en FA Comunicación – APR Spain y, al mismo tiempo, mi marido, Alejandro Galindo. Es curioso observar cómo casi todo el mundo reacciona igual cuando mencionamos que trabajamos juntos: la mayoría asegura que ellos “nunca podrían”. Sin embargo, para nosotros ha sido una de las decisiones más acertadas de nuestra vida profesional y personal. Tenemos la enorme suerte de complementarnos de forma natural: donde uno destaca, el otro refuerza, y esa combinación nos permite alcanzar resultados que, individualmente, serían mucho más difíciles.

A nuestro lado hay un equipo extraordinario, con perfiles distintos que aportan miradas, ideas y capacidades que enriquecen cada proyecto. La agencia es, en realidad, la suma de todos: de sus talentos, su criterio, su compromiso y también de la confianza que hemos construido a lo largo de los años. De hecho, esta filosofía colaborativa fue también la semilla de Automotive PR. Aunque internet ya permitía acceder a información de otros mercados, comprendimos que para ofrecer un servicio realmente eficaz a los clientes que querían comunicar fuera de sus fronteras era imprescindible apoyarnos en expertos locales en cada país. Así nació la idea: unir lo mejor de nosotros a nivel local, proporcionando conocimiento profundo del terreno y una red de especialistas capaces de aportar contexto, sensibilidad cultural y experiencia propia de cada mercado.

Por supuesto, también sería imposible trabajar sin las herramientas que hoy tenemos a nuestro alcance. La inteligencia artificial —tan admirada como cuestionada— se ha convertido en una aliada clave. Nos permite analizar, explorar y proponer soluciones innovadoras para nuestros clientes, ampliando horizontes que hace unos años parecían inaccesibles.

Aun así, insisto: nada sustituye al componente humano. Las decisiones acertadas no nacen solo de la velocidad o de la tecnología, sino de los momentos de reflexión, del criterio profesional y de la sensibilidad que aporta un equipo unido y complementario. Es ahí donde realmente se construye el valor de nuestro trabajo.

El panorama de los medios locales es hoy más diverso que nunca, y también más fragmentado. Conviven medios tradicionales con una fuerte presencia histórica junto a proyectos digitales muy ágiles que han sabido adaptarse a nuevas audiencias. Aunque unos pocos grupos mantienen todavía una influencia notable, el peso de las plataformas digitales y de los medios especializados ha crecido muchísimo. Esto genera un ecosistema dinámico, más competitivo y, en muchos casos, más inmediato, donde la capacidad de ofrecer información fiable y de calidad es lo que realmente marca la diferencia.

En el ámbito de la automoción —y especialmente en la posventa— esta diversidad se refleja aún más. Los medios especializados que ya tenían mucha relevancia, siguen siendo un punto de referencia para los profesionales del sector, gracias a su capacidad de ofrecer análisis técnicos, tendencias y contenidos muy segmentados. Al mismo tiempo, la digitalización ha permitido que surjan nuevos canales que acercan la información a talleres, distribuidores y fabricantes de manera directa y constante. Incluso han aparecido influencers con grandes comunidades alrededor de temas tan específicos como el día a día en un taller de coches, lo que demuestra hasta qué punto la comunicación del sector se ha diversificado y abierto a nuevos formatos y narrativas.

Una buena práctica que aplico de forma constante —y que creo que cualquier profesional de la comunicación podría adoptar— es mantener una relación muy cercana no solo con los medios, sino también con los distintos actores del sector. El ecosistema de la automoción, y especialmente de la posventa, está tremendamente interconectado: fabricantes, distribuidores, talleres, asociaciones, proveedores de tecnología, startups… Nunca sabes qué colaboraciones, fusiones o proyectos pueden surgir mañana.

Por eso, cultivar una red sólida, honesta y bien cuidada es fundamental. Las relaciones públicas, entendidas en su sentido más amplio, siguen siendo una herramienta clave en un sector que, aunque muy
técnico, se mueve profundamente por la confianza y las conexiones personales.

A quien empieza en comunicación automovilística le diría que lo primero es cultivar desde el comienzo la buena red de contactos mencionada antes. En este sector las relaciones importan tanto como el contenido, porque a veces una relación inesperada termina abriéndote puertas más adelante.

El segundo consejo es escuchar: a los medios para saber qué necesitan, a los clientes para anticipar sus retos y al mercado para detectar tendencias. La capacidad de observar y adaptarse es fundamental en un entorno tan cambiante como la automoción.

Y, por último, mantener siempre la curiosidad: probar herramientas nuevas, explorar formatos digitales y estar al tanto de cómo evoluciona el sector. Es un consejo válido trabajes donde trabajes y ocupes el puesto que ocupes, ya que la curiosidad es una de las cualidades que más impulsa el crecimiento profesional en cualquier ámbito.

Más que hablar de mi éxito personal, prefiero hacerlo extensivo al de la agencia. Y creo que una parte importante de ese camino empezó incluso antes de que yo me incorporara a ella. Haber iniciado mi carrera de la mano de mi tía —fundadora de la agencia y una profesional muy respetada en la comunicación de la posventa de automoción en España— fue un auténtico privilegio. Soy muy consciente de lo que supuso aprender a su lado y le estoy profundamente agradecida.

En cuanto al éxito de la agencia, la constancia en el trabajo, la cercanía con el cliente y la capacidad de adaptarnos a un sector en permanente cambio han jugado un papel esencial en lo que hemos construido. En mi opinión, la confianza mutua dentro del equipo y el valor que damos a las relaciones humanas han hecho posible todo lo demás.

A nivel profesional, sigo los medios generales más relevantes en España y, por supuesto, todos los especializados en automoción. No sólo lo hago a través de redes sociales, sino que estoy suscrita a sus boletines informativos: me dan un “flash” diario de lo que se cuece en el sector, lo cual es clave para poder anticipar, comentar o reaccionar con agilidad.

Siempre hemos oído eso de “Spain is different”, pero en realidad cada país lo es a su manera. En nuestro caso, creo que algo que sorprende a quienes vienen de fuera es que somos un país muy tecnológico —tenemos una industria puntera, un sector de automoción altamente avanzado y una capacidad de innovación enorme— pero, al mismo tiempo, seguimos siendo profundamente humanos en nuestra forma de relacionarnos. A pesar de la comodidad de las reuniones virtuales, seguimos necesitando el cara a cara, los encuentros físicos y ese espacio interpersonal donde se construye la confianza.

Esto se refleja mucho en el ámbito de la comunicación y también en el de la automoción. Aquí las relaciones personales siguen teniendo un peso enorme: las ferias, los congresos, las visitas a talleres o las reuniones con fabricantes se viven como momentos clave, no solo para intercambiar información, sino para fortalecer vínculos. Por eso, aunque trabajamos con herramientas digitales muy avanzadas y vivimos en un entorno cada vez más globalizado, la conversación presencial continúa siendo, para muchos, una parte esencial de cómo entendemos los negocios y cómo construimos redes profesionales.
Quizá ese equilibrio entre modernidad y cercanía sea uno de los rasgos más característicos —y más valiosos— de nuestra forma de trabajar.

Automotive Pr
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